Navegar en una embarcación con casi 100 años de historia a sus espaldas, y que en alguna de sus rutas ha conseguido llegar a puntos tan lejanos como Australia, merece hacer un alto, bajarse de uno mismo y tomárselo con calma.

No siempre se tiene la oportunidad de navegar en una embarcación centenaria. Sentir el valor de su experiencia. El respeto y la admiración por una estructura con incontables millas recorridas. Madera noble contra viento y marea. Testigo solemne de tantos puertos donde la vida esta de paso.

Reclinado en la «tumbona», escoltado por el sol y el horizonte, disfruto del relax vacacional en Ibiza. Estamos en 2003, y estoy en el Thöpaga, un pailebote construido en 1924. Una embarcación donde cualquiera puede dejarse llevar. Observando el ondear de las velas al aire, escucho el crujir de la madera, que me cuenta… vivencias, trucos y algunos secretos. “Take it easy”.

Edición Limitada – Fotografía «Take it easy» de Ricardo Miras

Cinco años más tarde me sorprendió la noticia del naufragio de la embarcación que tanto me evocó. El Thöpaga se había hundido frente a las costas de la Bretaña francesa, tras sufrir una vía de agua, al desprenderse una de las placas de madera del casco. La tripulación estaba a salvo.

Entonces, recuperé la fotografía que había capturado ese día con mi cámara analógica. En ella están, ocultos para siempre, los secretos que me contó el Thöpaga.